Cuando Robert Parker empezó su boletín en 1978, nadie creía que un amateur de fuera del mundo del vino podría decir algo sobre el vino que mereciera la pena escuchar. Pero en 1982 llego a Burdeos, y Parker triunfó. A lo mejor lo simplifico un poco, pero a lo que Parker respondía en ese momento fue al problema del comercio de vinos finos con los conflictos de interés y con vendedores inescrupulosos que vendían vinos peleones etiquetados como vinos finos. En ese momento la industria del vino necesitaba una buena sacudida. Necesitaba a alguien que diera la cara y hablara por el creciente público consumidor de vino que quería entender y fiarse del vino que compraban.
Usando el método más simple y más barato para publicar que tenía a su alcance, obtuvo un préstamo de su madre de $2000 y un mimeógrafo con el que publicó el primer número de lo que hoy en día es el Wine Advocate. Luchando para encontrar subscriptores y ganarse la vida, sus principios tienen semejanzas sorprendentes con los nuevos medios de comunicación del mundo del vino.
Hoy, se necesita de nuevo una buena sacudida. Durante las últimas décadas el consumidor ha sido ignorado. No hablo del consumidor de lujo ni el friki de vino, sino el consumidor al que le gusta el vino, que quiere comprar una botella mejor, y al que le da lo mismo que el vino tenga terroir o una puntuación de 90+. Quieren disfrutar del vino por lo que es, un lubricante social, y aunque en algunos casos esto puede crear un friki de vino en entrenamiento, generalmente termina en lealtad a una marca o una uva por parte de un individuo que solo buscaba relajarse un poco después del trabajo.
El problema era que los minoristas, los importadores y la prensa todos vendían la misma mentira, eso es que se tiene que saber mucho de vino para verdaderamente apreciarlo. Esta es la teoría de ensenar primero y beber luego, lo cual creo que hace que los consumidores tengan miedo de hacer algo mal, y el resultado es que hacen sus compras basándose en el precio y en si la etiqueta es más o menos atractiva. ¿Por qué? Porque son las únicas cosas que no les dicen que no son lo suficiente inteligentes para disfrutar del vino. Eran los únicos indicadores de posible calidad que no fuesen el anuncio que colgaba del cuello de la botella diciendo que tal y más cual le da a este vino una puntuación de tal número.
Hoy en día, las cosas han empezado a cambiar. El consumidor tiene opciones, o por lo menos empieza a tenerlas, y el Internet nos informa de estas opciones. Gary Vaynerchuck es una de estas opciones. Siempre oigo a profesionales vinícolas hablando de como no soportan escucharlo y se pregunta si sabe de que está hablando. “¿Cómo pueden soportar oírle gritar así?” es el refrán común. La verdad es que a él no le importa un pepino. Nosotros “los frikis del vino” somos su público. No tenemos valor para él. Somos observadores, celosos de que no fuimos nosotros los que descubrimos los millones de bebedores de vino de fin de semana que buscaban un nuevo portavoz. Gary encontró a esas personas que no daban gran importancia a la información sobre el vino más allá de si combinaba bien con su pasta o si lograría impresionar a las mujeres que invitaban a casa esa noche. Él habla su idioma, el que dice que el vino es parte de la vida y no intenta separarlos.
Lo que ocurre ahora es increíble de ver, estos bebedores de fin de semana están empezando a interesarse. Están empezando a escuchar, pero lo hacen sin la terminología de degustación absurda que los tradicionalistas propugnamos. Lo hacen de una forma que tiene sentido para ellos y que tiene lógica. Ellos son los que llevan esta nueva conversación, y el Internet la está facilitando. Sí, hay un solapamiento con el mundo de los frikis autoproclamados, pero es simplemente el área gris que se ve en cualquier disciplina, en la que el amateur se convierte en devoto. Al fin y al cabo, estos consumidores ahora hablan de vino y de comprar vino, y lo hacen con el lenguaje que usan cada día para comunicarse en sus círculos sociales.
Facebook, al principio era un sitio para que estudiantes universitarios se conocieran, y ahora es el lugar donde se construyen marcas. Los individuos se pueden hacer “fans” de marcas y crear grupos para hablar de sus uvas preferidas. También Twitter, una idea al parecer ridícula, o sea, usar 140 caracteres para decir lo que estás haciendo, se ha convertido en el nexo para incitar conversaciones y nuevas ideas y un sitio donde se busca la información sobre que vino comprar esta noche. No importa lo que pienses de la página, pero es verdaderamente potente e importante.
Una forma más conocida para muchos de nosotros, son los sitios sociales de notas de degustación como Adegga y Cellartracker que permiten a los consumidores compartir información en línea sobre los vinos que tienen y averiguar que vinos están bebiendo sus amigos. Estas notas sociales de degustación son aun más importantes cuando se tiene en cuenta como Google las indexa. Muchas veces cuando se busca un vino por Google conduce al consumidor a una página de notas sociales de degustación antes de llegar a página Web de la bodega (si es que existe) que produce el vino.
Estas sencillas herramientas y redes de Internet están produciendo olas dentro del mundo del vino, y eso que solo están en su infancia. Tome por ejemplo el AVIN, un código único adherido a todos los vinos del mundo, parecido al ISBN de los libros. Ahora se está convirtiendo en un proyecto open source para que toda la industria del vino pueda beneficiarse de su utilidad y contribuir a su éxito. Mucha gente se ríe de estas herramientas en línea, pero me recuerdan a una cita que encontré en línea: “Este tal ‘teléfono’ tiene demasiados defectos para que se considere seriamente un método de comunicación. El dispositivo no tiene ningún valor intrínseco para nosotros”. Esta fue la respuesta de Western Union a la invención del teléfono.
Irónicamente afirmaciones semejantes se están haciendo hoy en día de blogging. La verdad es que estamos viendo como se desvanecen los medios de comunicación de ayer, dando paso a una nueva forma de informarse sobre el vino:
Hoy vemos de nuevo el futuro.
Como antes, cuando la gente decía que Parker nunca llegaría a nada, oímos las mismas voces comentando sobre el blogging. Hay tantas equivocaciones y falsedades girando en torno al mundo del blogging que podría estar dos días seguidos disipando dudas y aun no terminaría. La última semana en Lisboa, 120 bloggers, o “que aspiran a ser bloggers”, se juntaron durante tres días para hablar de vino y del Internet y también para probar vinos. No se sabía muy bien si algunos eran periodistas, bloggers, representantes de bodegas y profesionales de RRPP. Todos estaban intentando aprender más sobre este mundo en auge. La realidad es que los blogs son los mimeógrafos de hoy, y aunque cualquiera puede empezar uno, requiere talento y esfuerzo para que funcione. Habrán miles de blogs, pero solo unos cuantos que funcionan lo suficiente para brillar. También es verdad que a lo mejor no nos gusta lo que dicen, pero como se diferencia esto de los actuales medios en que todos los pueblos tienen múltiples periódicos con lealtades distintas. Las marcas inteligentes se están dando cuenta de esto, y están empezando a ponerles más atención.
Esto es el futuro, algunos dirían que es el presente. Esconda la cabeza en la arena si quiere, finja que es una tonta moda pasajera y que solo es una “fase” que terminará. La verdad es que cualquiera que sea la forma de comunicarse sobre vino en los próximos años, será distinta a la de hoy. Pueden adaptarse y aprovecharse de las oportunidades que ofrecen los blogs, o no hacer nada y luego quejarse.
Los consumidores de hoy tienen voces. En Internet les ha dado voces, y esas voces no son sus competidores ni sus enemigos, sino sus clientes, lectores, compradores y a veces nuevos amigos.
Nuestro trabajo actual como escritores y educadores vinícolas es asegurarnos de que estos consumidores reciban buena información y la oportunidad de aprender más.
Nuestro trabajo como elaboradores y comerciantes de vino es aprender como funcionan estas nuevas herramientas para que podamos participar en las conversaciones. Las conversaciones de hoy tienen lugar en todas partes. Antes estas conversaciones quedaban dentro de las casas de la gente, en las fiestas, en el bar de la esquina, propagando ignorancia y falsedad sin que pudiéramos medir su influencia o corregirlas. Hoy en día, estas conversaciones están en línea. Se pueden buscar, son contextuales, están en todas partes. Pero más importante aun es que ofrecen la posibilidad de participar en ellas.
La verdad es que el consumidor es el crítico de mañana. Y si al fin y al cabo no saben de donde viene el Tempranillo no importa, si saben que les gusta el vino. Como un grupo tienen una voz agregada fuerte y amplia. Estos consumidores a lo mejor nunca serán los FRIKIS DEL VINO educados que desearíamos que fueran, pero si serán los que compren sus productos, y que compartan sus opiniones con amigos, como siempre lo han hecho. Si no les hace caso…usted pierde. Si elige involucrarse con ellos…usted gana.
Acuérdese que el vino es una conversación. Mis botellas preferidas las he compartido con amigos hasta muy tarde por la noche buscando soluciones para los problemas del mundo. Cuando abrí estos vinos puede que el puntaje, la variedad, el terroir tuvieran importancia, pero cuando serví la última gota, lo único que importaba era la persona con la que los compartía. La conversación, lubricada por el líquido que todos amamos, es lo que más aprecio y la razón por la cual abro la botella. Hoy en día, el Internet también es una conversación. No es un monologo sino un dialogo. Si no está preparado para involucrar y hablar con el consumidor, prepárese para la decepción. El consumidor de hoy quiere una conversación…no, esperan tener una conversación.
Hoy en día puede propulsar sus propias ventas en vez de esperar que un crítico lo haga por usted. Pero solo lo conseguirá si es honesto, abierto y real. El Internet no es un sitio para vender tonterías, es un espacio para tener un dialogo…si se apunta, ganará.
Gracias.