La vida en las ciudades va demasiado deprisa, aunque te dediques al vino rara vez ves una cepa, tocas un pámpano o muerdes una uva… El asfalto, la pantalla del ordenador y el teléfono son tus compañeros en el día a día y no siempre tienes tiempo para tomar distancia y apreciar realmente en que sector estás trabajando.
Es bueno, aunque sea en fin de semana hacer una escapada al viñedo, conocer sus paisajes, sus gentes, su trabajo diario, sus bodegas, las barricas… con ellos se puede compartir una conversación pausada, no necesariamente sobre vino, y disfrutar de la compañía, de buenos alimentos, del aire puro y también de vinos nobles y honrados, que no tienen nada que esconder y que se presentan ante tu copa directamente desde su pequeño tonel o salidas de oscuros y silenciosos botelleros. Sin etiqueta, no la necesita, el mismo vino te hablará de su añada, de sus uvas, de su crianza y de sus gentes. Sólo como él sabe hacerlo, llamando la atención de todos tus sentidos, que habrán bajado la guardia una vez han huído de la ciudad.
El pasado 20 de Marzo, uno de los primeros días soleados de 2010, nos reunimos en “La Tena”, una finca mágica, con forma de Concha, o de pirámide egípcia, o del envés de una hoja, o de los nudillos trabajados de las manos que la cuidan… Allí nos reunimos con 60 o 70 amigos de Clos Dominic, la bodega familiar que gestiona las excelentes uvas que cada mes de Octubre les ofrece no sin un titánico esfuerzo de escalada/vendimia.
Entre las viñas, con vistas a la escarpada cima, colocaron una alargada mesa, y la llenaron de botellas de Clos Peto 2007 recién salido al mercado y que acompañó la espectacular Calçotada que nos ofrecieron… Después, un paseo hasta la cima de “la Tena” y desde la cima la visión de un trozo de Priorat increible en el que las Pizarras, las Viñas, algunas casas de Porrera y el Río forman un cuadro digno de ser inmortalizado.
Esta fue nuestra experiencia, pero seguro que conocéis (y os invito a que las compartáis con nosotros) otras fincas, otras bodegas, otras familias, cuyo trabajo merece ser valorado y contado para honrar sus vinos que expresan todo ese mensaje para gozo de nuestros sentidos
Juan Manuel